Archivo del mes noviembre, 2008

«Nocilla Experience» Agustín Fernández Mallo

Descubrí la trilogía del Proyecto Nocilla en algún programa cultural de la tele que nunca veo a decir verdad y la rareza del libro y la pedrada del autor fueron lo que me atrajeron a leer alguno de sus volúmenes. Un día comprando libros me encontré de bruces con este Nocilla Experience que no tuve otra opción que comprarlo. Agustín Fernández Mallo es un físico que:

Comillas_POR.GIFEn el 2000 acuña el término Poesía Postpoética y desde entonces colabora -creativa y teóricamente- en diversas publicaciones culturales a fin de mostrar las conexiones entre las artes y las ciencias y llevar hasta el límite la creación posmoderna.

A pesar de esta definición tan rimbombante de su estilo no sus asustéis porque no es difícil de leer. No por ello su prosa pierde la profundidad y si bien se puede avanzar grácilmente por sus páginas y leerse el libro en dos sentadas, te puedes parar a revolcarte con su poesía. En el libro se mezclan diversas historias entrelazadas quizás más fuertemente que lo que pueda parecer. Los capítulos más narrativos tienden a crecer según avanza la novela no sé si como técnica de marketing para ir enganchándonos o por necesidad del desarrollo de la historia.

Fernández Mallo nos habla de muchas cosas y sobre todo nos las inspira, nos habla del azar, de lo imprevisible, de lo que nos empeñamos en preveer y es más fácil en lugar de eso intuirlo o simplemente se puede decir que nos habla del horizonte.

Enviar comentario 30 noviembre 2008

Wind harp, armónicos a cascoporro.

La mujer del post anterior ha introducido su cabeza en el interior de una arpa de viento. Se trata concretamente de una Wind Harp (o aeolian harp en honor del dios griego del viento, Aeolus) fabricada en madera y formato cilíndrico en la que las cuerdas quedan fuera del alcance de la vista. Las arpas de viento suenan así. ¿Como funcionan?

06aeoleus.jpg

Wind harp con materiales más modernos, de la galeria de Soundscapes international.

Al percutir la cuerda de un arpa convencional obtenemos la nota fundamental de la cuerda. En el caso de las arpas de viento, el movimiento del aire a través de la cuerdas crea unos vórtices similares a los que se crean en una corriente de agua al encontrarse con una piedra (efecto Kárman vortex street) que hacen vibrar esa cuerda. Estás vibraciones, que variarán en función de la velocidad del viento y la presión atmosférica, no generan la nota fundamental de la cuerda, sino la serie natural de armónicos de esa nota.
La mujer del post anterior está por tanto pegándose un chute de armónicos de primera categoría:

The recalibration of brain harmonics, the improvement of hearing, and the inducing of entranced states are some of the benefits that listeners have reported.

Hay pocas web’s que vendan wind harp’s y al estar hechas a mano sus precios suben bastante. Un harpa de viento de madera para colocar en puertas o ventanas ronda los 600$ y los modelos más grandes (Grand Harp, tambinén madera) se van a los 9.000$ dolares. (He encontrado esta página con precios más bajos y otros materiales, Mohican windharps) Aquellos que tengan más tiempo y maña que dinero, siempre pueden hacerla ellos mismos. Podeís inspiraros con estas instrucciones para hacer un Wind harp industrial, con pastillas igual que una guitarra eléctrica, que encontré en instructables.

1 comentario 28 noviembre 2008

Adivina adivinanza

chute.jpg

Esta mujer que oculta su cabeza cual avestruz se está pegando un chute, pero ¿de qué? Hagan sus apuestas (la respuesta en el próximo post).

4 comentarios 24 noviembre 2008

A contra blues, el disco, the disk

AcontraBlues2.JPGLos amigos de A contra Blues ya tienen disco. Joni a la voz, Tolo y Hector a las guitarras, Nuria a la bateria y Pau al contrabajo reinterpretan clasicos del rock, blues, soul… con mucho arte y verdadero buen gusto (escuchad, escuchad). En Porrusalda hemos tenido el honor de entrevistar (to entrevist) a Jonas Stailer, vocalista de A contra blues. También podeís disfrutar de la promo serie B del disco.

Porrusalda:
Antes que nada, nos gustaria daros la enhorabuena por el disco. ¿Cuál fue la principal motivación para plasmar vuestra música en un soporte tangible y audible a la vez?
Jonas Stailer: La idea era hacernos famosos, ganar pasta a espuertas y organizar unas fiestacas del copón, con presidentes del gobierno vomitando en floreros y todo eso. Ser envidiados y deseados, en definitiva. Asi es como tomamos la decisión de lanzarnos a por el disco. Poco después sufrimos una intoxicación colectiva a cuenta de unos shawarmas en mal estado y vimos aparecerse delante de nosotros a un tipo con túnica que decía ser el espiritu de las navidades futuras.
P: ¿Y esto tiene algo que ver con el disco?
JS: Digamos que fue el espaldarazo definitivo. Ese… digamos espíritu, nos dijo que en el futuro teníamos todos la cabeza hecha unos zorros y no recordábamos haber tocado juntos, entonces comprendimos que el objetivo del disco tenía que ser el dejar constancia de lo que eramos y haciamos en ese momento.
P: Vaya, qué romántico. Hablando de espectros, alguien cercano al grupo nos ha comentado que durante los primeros ensayos tratasteis de invocar el espiritu de Robert Johnson, leyenda del blues, quemando inciensos mientras leíais al reves una biografia de Ronald Reagan, ¿Qué puedes decir al respecto?
JS: Sí, sí, pero en lugar de Robert solo conseguimos que viniera Johnson el del champú. Más adelante con la incorporación de Pau al contrabajo tuvimos que dejarlo, ya que el primer día confundió las barritas de incienso con mikados de chocolate. Nadie le dijo nada por eso de la falta de confianza, ya sabes. Cuando se comió el último incienso pensamos que lo mejor sería dejarlo ahí.
P: Siguiendo con anecdotas de ensayos, ¿Es cierto que un día se os coló una zarigüeya en el local y la confundisteis con el productor de una discográfica multinacional?
JS: Sí, pero solo al principio. Vimos que no entendía el castellano y pensamos que venía de una discográfica grande, norteamericana. Luego empezó a roer cables sin pedir permiso y caímos en la cuenta. Fue un duro golpe.

P: En vuestros inicios soliaís dedicar la canción «Stray cat strut» a un gato, un tal Faemino, costumbre que ya habeís abandonado. ¿habeís tenido problemas con él? ¿la fama ha hecho mella en la relación?
JS: Nuestra prole de amantes y amantas se sentían agraviadas y comenzaron a presionarnos, amenazando con tomar represalias del tipo abstinente sexual, ya te puedes imaginar. Paralelamente, Faemino abandonó el hogar llevandose consigo cuatro pares de cordones de zapatillas y un huevo duro. En un tema del que no nos gusta demasiado hablar.
P: Cambiemos de tema entonces. En los directos, son muchas las personas que alcanzan una especie de extasis metafísico, y me viene a la cabeza el tema «Georgia on my mind». Se han dado casos en los que el efecto no desaparece y los afectados os acaban identificando con los padres que nunca tuvieron. ¿Cómo llevais esta responsabilidad siendo tan jovenes?
JS: Cada uno lo digiere a su manera. Yo, como padre de 7 hijos que están ya en la universidad (en botes de formol), lo llevo tranquilo. Tolo siempre duda si son suyos y a Nuria se le despierta un instinto maternal que le dura hasta el segundo chupito de José Cuervo. Pau y héctor sufren palpitaciones.
P: ¿Para cuando una colaboración con Chenoa?
JS: (Silencio) (mirada taleguera y más silencio) Sabéis de sobra que jamas haremos nada con ella. Es algo personal a la par que público y notorio: no me dejaba propina cuando le llevaba las pizzas hace unos años y desde entonces me cae mal. Así que por enésima vez, la respuesta es NUNCA.
P: Para terminar una fácil, ¿Cuánto tendremos que esperar para veros por Euskadi?
JS: Seguro que no demasiado. Ya les he hablado al resto de como se las gasta la peña por allí a la hora de irse de fiesta y se les han puesto los dientes largos. Ahora, eso sí, no les ha hecho ni pizca de gracia cuando les he explicado que la verdadera problematica vasca es que se folla… ya sabeis, bastante poco, y eso les ha cortado un poco el rollo. Igualmente, iremos pronto. Palabra de Stailer.

1 comentario 12 noviembre 2008

Moby Dick

Hace mucho tiempo en «Que grande es el cine» escuché hablar bien de esta novela clásica. Obviamente conocía de la existencia del libro pero no había tenido nunca la tentación de leerlo. A pesar de ensalzarla en el programa hablaban de que Herman Melville divagaba demasiado perdido entre tecnicismos. Después de aquello la había olvidado un poco pero en El terror, novela de la que hablé hace poco, venía una cita del libro bastante atractiva así que me decidí a leérmelo.

El comienzo del libro de Melville invita a la aventura y te atrapa prometiendo una lectura muy entretenida. Pero después, en mi opinión, el libro pierde bastante fuelle en cuanto ritmo. El autor se sumerge en el retrato psicológico del mítico Ahab e intercala extensos artículos técnicos sobre las ballenas y su pesca que hacen que el libro sea bastante farragoso. Yo personalmente estaba deseando que llegara el final, que el autor pospone perdido en la perturbación del capitán obsesionado con la persecución de una ballena que apenas aparece en el libro hasta el infausto final.

Lo más destacable del libro, aparte de la capacidad de Melville para la introspección psicológica, es la capacidad de este para asumir distintos estilos, imitando textos técnicos, dramáticos o relatos de aventuras; así como distintos puntos de vista, a veces siendo el narrador interno Ismael, otras veces apartándose y siendo un narrador omnipresente. Destacar también que realiza un interesante reportaje de la época en la que vive, con un tono marcadamente humorístico, de un modo directo y también usando esos artículos técnicos como metáfora de la sociedad en la que vive.

Herman Melville era hijo de un comerciante que quebró y por eso no tuvo una vida fácil. Trabaja desde joven y sus populares relatos de viajes se basan en su experiencias en la vida real. Escribe novelas de aventuras en ultramar y llega a tener gran éxito antes de conocer a Nathaniel Hawthorne que era otro escritor conocido pero con un estilo más profundo. Este encuentro afecta a su escritura, tratando de asemejarse a su colega y esto se refleja en obras como Moby Dick. Este cambio hace que pierda lectores y esta misma novela más conocida que el propio autor no resulta exitosa por su estilo que extraño al público. Hasta décadas más tarde no se empezó a valorar y ahora es uno de los grandes clásicos de la literatura.

Enviar comentario 5 noviembre 2008


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