El agente secreto, de Joseph Conrad

7 abril 2008

Después de haberme leído la biografía de Joseph Conrad era inevitable aventurarme con alguna de sus obras. Elegí El agente secreto por el componente político que se le adivinaba. Cuenta la tragedia que rodea a un espía extranjero de extraño carácter en la Inglaterra de principios del siglo XX. Todo comienza cuando sus superiores dejan de estar contentos con su pasividad en su labor como encubierto en un grupo revolucionario y le impelen a hacer algo para que cambie la actitud del gobierno hacia ellos.

En esta novela Conrad realiza por un lado una descripción costumbrista a través de la vida de la familia formada por el agente secreto, su esposa y los parientes de ésta, que ha quedado obsoleta por los cambios que ha sufrido la sociedad. Por otro lado expone una crítica del sistema que, en mi opinión no deja de estar vigente. Nos habla de cosas que deberían sonarnos como gobiernos que tratan de aprovechar el miedo de la gente para aumentar el control que ejercen. Critica la forma de manejarse los policías que bordean las normas para facilitar su trabajo. A pesar de su descontento con la sociedad Conrad deja clara su opinión acerca de los revolucionarios: son unos vagos o unos resentidos contra la sociedad como se puede ver en párrafos como este:

“Los revolucionarios son en su mayoría especialmente enemigos de la disciplina y la fatiga. Existen asimismo naturalezas naturalezas para cuyo sentido de la justicia el precio exigido se presenta como algo monstruosamente enorme odioso, opresivo, preocupante, humillante, gravoso, intolerable. Ésos son los fanáticos. La parte restante de los rebeldes sociales obedece a la vanidad, madre de todas las ilusiones, nobles y viles, compañera de los poetas, los reformadores, los embaucadores, los profetas y los incendiarios.» Un fragmento del capítulo III de El agente secreto.

Dejando de lado el aspecto ideológico hay que comentar que Conrad despliega un humor irónico incluso en los momentos más oscuros de la historia. Si en mi anterior comentario de lectura hablaba de la importancia de la estructura para el escritor a la hora de ir salpicando el texto de todas esas pequeñas cosas que quiere decir, tanto o más importante lo es para ir creando la tensión necesaria para atrapar al lector. No deja de tratarse del mismo problema, es decir, desvelar la información en el ritmo adecuado. En este caso el suceso más importante de la novela ni siquiera es narrado de forma directa sino que siempre es descrito como un acontecimiento pasado. Conrad consigue ir acumulando una enorme tensión que se desata en forma de tragedia en los últimos capítulos atrapando al lector.

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