Había leído sobre esta web hace algunos días y la otra vez le eché un vistazo.
Se trata de la versión web del clásico “te voy a grabar una cinta” que seguro que alguna vez habréis hecho (si es que tenéis la edad suficiente).
Pues eso, que te registras y vas subiendo las canciones que quieres (12 máximo), las ordenas y tienen su propia dirección para que se la puedas pasar a tus colegas. Las canciones se pueden oir desde la propia página. Ahí va la mía:
Actualización: Parece que han tenido algún problemilla en muxtape y se han cargado unas cuantas cintas de los usuarios. Cuando tenga tiempo volveré a cargar las canciones aunque ya no me acuerdo de todas.
He encontrado un artículo, que como dice él mismo:
el tema es de esos que a los frikis de la web nos pone cachondos, pero al resto del mundo no le va a dejar sin sueño. Resto del mundo: no os preocupéis demasiado excepto si tenéis invertida una pasta en bolsa.
Para esos frikis de la web, el artículo trata sobre IE8, que entre comillas “pasa el acid2 test”, y de romper la web o no.
Hace unos años pasaba demasiadas horas en el ordenador, me di cuenta de que era grave cuando en clase fui a mirar la hora en la esquina inferior derecha de la pizarra.
Nature Science publicó hace un par de días el descubrimiento de un nuevo test que permitirá predecir si una persona sufrirá Alzheimer entre dos y seis años antes de presentar sintomas. Al conocer la noticia me pregunté si realmente me gustaría saber el diagnostico seis años antes de empezar a sufrir la enfermedad.
Conocer el diagnóstico con tanta antelación ayudaría sin duda al futuro enfermo y su familia en cuanto a la gestión de temas de poderes legales o manejar asuntos financieros. En lo estrictamente médico y desde mi ignorancia, creo que no hay un tratamiento que varíe el curso de la enfermedad: los medicamentos están más dirigidos a aliviar que a curar y desconozco si se podría llegar a posponer la manifestación de la enfermedad. Aqui se me presenta el dilema. Pero antes divagaré un poco.
Todos hemos oído alguna vez expresiones como “Esta vida no es vida“. No deja de ser contradictorio, pero todos entendemos lo que quiere decir. En Griego hay dos palabras para designar la vida: Bios y Zoe. Bios se refiere a la existencia de plantas y animales y podríamos entenderla como vida a nivel de supervivencia. Zoe se refiere la vida espiritual, vida elevada, abundante en experiencias. En el castellano o el euskera existe un solo término para expresar estas dos realidades, y da lugar a expresiones como la que hemos visto antes.
Tras este breve apunte, y teniendo en cuenta que el Alzheimer nos despoja de nuestra propia identidad, de la vida en el sentido de zoe, me pregunto: ¿La ventajas que aporta este diagnostico tan prematuro compensan la angustia de saberlo y no poder evitarlo? ¿Merece la pena sufrir (hasta seis años) mientras estamos en plenitud de facultades para más adelante tener una mejor enfermedad? ¿Es correcto tratar de mejorar nuestra bios, nuestra vida de mera supervivencia cuando la enfermedad nos alcance, a costa de nuestro zoe?
1. m. Turbación que padece la vista por un reflejo grande de luz que da en los ojos, o por vapores o fluxiones que dificultan la visión. 2. m. Oscuridad de la razón, que confunde las ideas.
Llevo una semana adaptando a un nuevo formato la pantalla desde la que las oficinas de La Caixa realizan las altas de contrato. Menudo barrizal, que decía Johnny Depp en Miedo y asco en Las Vegas: Dime que hemos traído los zapatos de golf. Si en tan noble tarea no utilizaramos un lengüaje creado antes de que los Estados Unidos atacaran Vietnam, si la visibilidad de un campo concreto de la pantalla no se manipulara a nivel de bit’s (bienvenidos al siglo XXI), si tratar equivocadamente uno sólo de ellos no pudiera desembocar en el alta de todo tipo de contratos absurdos, todo sería más sencillo.
Theo Jansen lleva más de diez años trabajando en los asombrosos Strandbeest (animales de Playa en holandés), artefactos diseñados para poder moverse con un mínimo de fuerza aplicada (generalmente viento). Su trabajo llamó la atención del documentalista alemán Alexander Schlichter, que ha trabajado en una película que busca retratar esta “nueva forma de vida”. Ahora Theo y sus animales son los protagonistas del último spot de una conocida marca de coches.
Después de haber tenido contacto con campos como la Física, la Robótica o la pintura, Theo Jansen se define como escultor cinético. Las esculturas son realmente fascinantes, parecen sacadas de una película de ciencia-ficción y recuerdan a insectos o esqueletos animáles. Y es que el proceso de creación no es sólo cosa de arte e ingeniería, la biologia está muy presente en su forma de trabajar.
Las criaturas de Jansen comienzan su gestación como una simulación dentro de un ordenador, en forma de organismos de vida artificial que compiten entre sí por ser el más veloz. Jansen estudia las criaturas vencedoras y las reconstruye tridimensionalmente con tubos flexibles y ligeros, hilos de nylon y cinta adhesiva. Aquellas que se desplazan más eficazmente donarán su “ADN” (la longitud y disposición de los tubos que forman sus partes móviles) a las siguientes generaciones de Standbeest. A través de este proceso de hibridación y evolución darwiniana, las criaturas se vuelven cada vez más capaces de habitar su entorno.
Todos los materiales que utiliza son normales y corrientes ( como los tubos de PVC a 10 Centimos el metro) y el programa informático que emplea para la simulación evolutiva fué diseñado por él mismo hace diecisiete años. Le pega a todo el tío, una especia de moderno Da Vinci.
Alguno de los diseños ya han sido bautizados: el Geneticus Ondula, el Currens Ventosa o el el Rhinoceros Transport. Este último, de esqueleto metálico y piel de poliester, de 4.70 metro de altura y con un peso dos toneladas, puede sin embargo ser accionado por una sola persona y transportar a otra. El entorno de la playa en la que tiene su laboratorio es la causa de que la evolución virtual haya desechado las ruedas como elementos útiles para el desplazamiento, es más sencillo caminar:
Demasiadas veces he estado en una situación en la que he invitado a una persona a colocarse delante del monitor, diciéndole: léete esto. Digo demasiadas, porque en sus caras, el gesto venía a decir “¿de verdad esperas que me lea esto?”. Sin embargo, esas mismas personas aceptaban encantadas ver (simultáneamente, en grupo) un video breve que ilustrara la discusión.Así pues, ¿cómo construir ese vídeo que equivaliese a “leete este texto”?
¿Hay algún vínculo entre la pornografía y la televisión infantil? El primero capítulo, Infierno y paraiso, nos da la respuesta. En la página del Doctor Repronto pueden verlo en diferentes formatos y a todo confort. Promete un nuevo capítulo cada miercoles hasta diciembre. Veánlo, disfruten, recomienden de repente.