Vivimos tiempos modernos, formamos parte la Sociedad de la información, sí, pero todavía hay gente que se resiste, todavía hay esperanza. Si antiguamente los ermitaños se recluían en parajes remotos, lejos de los estímulos de la vida en sociedad, hoy en día ya no es necesario. Ayer descubrí a unos modernos ermitaños, capaces de aislarse de la época en que les ha tocado vivir sin necesidad de txabolas perdidas ni largas barbas blancas, bastándose únicamente de una asombrosa impermeabilidad hacía aquello que en el mundo pueda ocurrir.
Los protagonistas de la hazaña.
Esta reveleación me vino ayer, poco después de ver cuatro minutos de un programa llamado Nadie es Perfecto. Se trata de una especie de Gran Hermano con un competición entre guapos (se supone que tontos) y listos (se supone que feos) como trasfondo. La prueba con la que me encontré tenía como protagonistas a los guapos y guapas, que se iban turnando a la hora de responder. Dada una foto de un personaje popular, debían dar su nombre. Jamás podría haber imaginado lo que iba a suceder:
Foto: Mijail Gorbachov -> no lo reconocen. (Empezamos bien)
Foto: Vladimir Putin -> responden Tony Blair. (Uyy!! Por poco…)
Foto: Margareth Tatcher -> Cree que podría ser diseñadora. (yeah!!)
Foto: Ana Botella -> no saben quien es. (los hay con suerte)
Foto: Mª Teresa Fernandez de la Vega -> Responden Teresa de Calcuta.(¿?¿?)
Foto: Mahatma Gandhi -> respuesta: el Dalai Lama. (Rompiendo la banca)
Las películas de aventuras en las que se evocan otras épocas y otras culturas son las que mejor aprovechan la magia del cine y nos transportan a otros mundos. Mel Gibson realiza Apocalypto influenciado por películas de El último mohicano, La selva esmeralda y Rapa Nui. Me parece muy adecuada la opción de respetar el idioma de los mayas (por lo que leo es un dialecto moderno), hace poco vi Pathfinder (que tiene pinta de serie B pero no es mala del todo) donde indios nativos americanos hablaban un inglés con acento que les restaba credibilidad.
Es destacable que los actores, sin ser conocidos, hagan tan buen papel y aguanten perfectamente la película, mucho mejor de lo que lo harían algunas estrellas. En el lado negativo, los efectos especiales con animales son bastante cutres y molestan por el hecho de tratarse del jaguar, una parte con cierta importancia en la historia. En cambio destaca la fotografía (en ocasiones parece digital aunque no soy tan experto como para asegurarlo) sobre todo en algunas tomas oscuras ambientadas en la noche. Se trata de una buena película de aventuras basada en la cultura americana (con bastantes incorrecciones) y con trasfondo socio-político que merece la pena ver.
Si el fuego sustituía al agua en las mangueras de los bomberos en Farenheit 451, en esta curiosa y evocadora galeria el agua contraataca. Fotos en las que velas, cerillas y fogones se prenden en acuosas llamas. Las encontré entre Las penas del agente Smith.
Hace par de meses nos enteramos de la muerte de Kurt Vonnegut. Es triste que uno espere a que pase algo así para acordarse de que no ha leído nada de este importante escritor americano. Me puse con una de sus obras más conocidas y la que me recomendaron en la librería: Matadero Cinco. Se trata de una novela inspirada en las vivencias del autor en la segunda guerra mundial.
Vonnegut vivió el infame bombardeo de Dresde como soldado prisionero de guerra y el título hace referencia al lugar en el que estuvo recluido: el edificio número cinco de un antiguo matadero de la ciudad alemana. El relato narra la surrealista historia de Billy Pilgrim intercalando los horrores de la guerra con episodios dignos de la más cutre (a posta) ciencia-ficción. En la introducción nos narra parte de su vida real y como empezó a escribir este libro que tanto le costó empezar.
Lo leí fácilmente, el escritor usa una prosa sencilla con frases cortas lo que hace que el libro tenga buen ritmo. Vonnegut usa la ironía abundantemente y con maestría para ridiculizar muchas de las actitudes humanas. Se parece algo a Céline pero guardo mejor recuerdo del escritor francés. El libro es bueno aunque me dejó un regusto amargo quizás porque las partes que se supone humorísticas más que hacerme gracia me resultaron un poco desagradables.
Die&go me habló de Battles después de verlos en el Primavera sound de este año. ¿Battles como batallas? Sí, eso, me respondió. También me dijo que el bateria era John Stanier, ex-Helmet. El otro día me acordé y al buscar en youtube encontré este videoclip. La primera escucha me dejó un poco frío. Mucha maquinita, mucho pedal pero poca chicha. Y esa voz marciana, tarareando como en una canción infantil ¿será posible? Hoy, dos días después, tengo que admitir que la canción me viene a la cabeza cada dos por tres: mientras almuerzo, parado en un semáforo, caminando de vuelta a casa. Menudos cabrones los Battles. La canción se llama Atlas y es el single de su primer largo “Mirrored“.
Esta vez me pongo la txapela de abogado del diablo y voy a hacer un alegato en favor de Deja vu y películas similares. Tony Scott nos planta una película de acción en la que el guión rompe con las reglas de la lógica y usa la ciencia-ficción sin interés ninguno por la verosimilitud, pero dicen que el fin justifica los medios y en mi caso consigue el objetivo que no es otra cosa que entretener al espectador.
Me gustan las películas del que llaman (algunos cinéfilos cabrones) hermano tonto de Ridley Scott. Man on fire, También con Denzel Washington, me pareció cojonuda, aunque a veces parece que se le va un poco la olla. Por ejemplo Domino era delirante, en mi opinión una parodia de las películas de acción muy divertida que la gente puso a caldo. En este caso Denzel hace de un policía que trata de encontrar al terrorista que ha hecho explotar un ferry repleto de personas humanas mediante unos recursos que le proporciona el gobierno que traspasan los límites de la ciencia ficción.
Como curiosidad decir que la voz original de Denzel no mola tanto como la del actor que le dobla, curiosamente tuve la misma sensación con la de Samuel L. Jackson al ver Pulp Fiction hace poco. Aparece Jim Cavieziel confirmándome la grima que me da esa mirada de sociopata que tiene y descubrimos a Paula Patton, una chica monísima que no hace mal papel.