Usa el puto Google es una página cachondo - reivindicativa dedicada a esa gente que te hincha la cabeza a preguntas antes siquiera de molestarse minimamente en encontrar algo por su cuenta, como reza en el blog hermano:
Como son buena gente y personas constructivas la página también incluye un manual para realizar busquedas en google, organizado en tres niveles (Hoygan, básico, pr0) con el que me he reido un rato y he aprendido cosas nuevas, no se puede pedir más chavales (copio y pego del manual):
Exclusión de palabras: Para encontrar páginas que incluyan determinadas palabras, pero no otras, deberemos poner el signo ‘-’ delante de las que no queremos buscar. Por ejemplo, si buscamos información para nuestra prima de 6 años sobre conejitos para comprarle uno, pero no queremos regalarle una vagina en lata por error, buscaremos conejitos -porno –eroticos para filtrar resultados “indeseados”.
Optar entre palabras: Con el operador OR (o el símbolo | ), google optará entre una palabra u otra. Por ejemplo, buscando chip ps3 OR xboxbuscará tanto “chips ps3″ como “chips xbox”.
Para buscar rangos numéricos, deberemos escribir los números de los extremos del rango. Si buscamos SGAE 2000..2006 los resultados de la búsqueda mostrarán páginas en las que se hable de la SGAE y aparezca además algún número de los comprendidos entre 2000 y 2006 (algo bastante útil al buscar noticias).
Google también hace cálculos matemáticos. Para utilizar esta función, simplemente introduce la expresión que desees evaluar en la casilla de búsqueda y envíala. La calculadora puede evaluar expresiones matemáticas de aritmética básica 5+2*2 y matemáticas más complicadas. También funciona con hexadecimales o binarios.
Busqueda en documentos: con el operador intext: buscaremos documentos que contengan las palabras clave definidas. Por ejemplo, si buscamos intext:”Manual de CSS” buscará la cadena literal “Manual de CSS” en documentos.
no os perdais, el comentario sarcástico de Alex Iñárritu hacia Arnold Schwarzenegger cuando este le entrega el premio: “Señor governador, tengo mis papeles en regla! ”
muy bueno!
(casi tanto como la cara que se le quedo a governeitor!)
No voy a poner todos los resultados que seguro que ya los habeís visto por ahí y si no, pues aquí los tenéis. Tampoco puedo comentar demasiado sobre las películas nominadas y premiadas porque no he visto casi ninguna, tengo que admitir que voy con bastante retraso sobre la cartelera. Estos premios, como los Oscar, no es que sean un dogma pero siempre dan pistas para saber que ver. Me apetecía comentar que me ha chocado que Sacha Baron Cohen haya ganado el premio al mejor actor de comedia por Borat. Si algo tan políticamente incorrecto ha ganado habrá que darle una oportunidad.
La sección de peliculas de habla no inglesa se las trae, la ganadora fue Letters from Iwo Jima, de Clint Eastwood, y otra de las nominadas era Apocalypto, tampoco es que falten a la verdad una de ellas es en japones y la otra en maya, pero es que son americanas. Y hablando del bueno de Clint estaba nominado en dos de cinco al mejor director y no ganó, algo parecido a lo que le pasó a Leonardo di Caprio nominado por Blood Diamond y The Departed, que se quedó con las ganas.
En cuanto a las series de televisión, en el género dramático estaban nominadas tres de las que suelo seguir: Lost, Heroes y Grey’s Anatomy, ganando esta última. Y Hugh Laurie ganó el premio de mejor actor dramático de TV por House. Como se suele decir en estos casos: enhorabuena a los premiados.
Este fin de semana he visitado Berlin por primera vez y a pesar de la brevedad y de la resaca XXL en el vuelo de vuelta el balance general ha sido muy bueno. La sensación de amplitud al caminar por sus calles ha sido una gran sorpresa: Los edificios son bajos, las calles y plazas muy amplias y es una gozada andar por cualquier sitio y tener tanto cielo a la vista y tan poca gente alrededor. Lo mismo en el metro, agobio cero. La primera noche montamos en un vagón al que le faltaban tres cristales, de modo que podías montar en el convoy a través de la ventana o asomarte una vez en marcha y partirte la cabeza muy facilmente. No debe ser algo habitual ya que a las dos paradas nos desalojaron, pero fué bonito mientras duró. Los estampados de los asientos y los motivos en los vagones de algunos trenes para fliparlo también.
Es genial el contraste de las calles: En medio de una calle centrica plagada de tiendas de grandes marcas te encuentras con un callejón negrísimo y edificios abandonados y dos minutos después una sinagoga preciosa. O un solar enorme a un minuto de un hotel de clase y enfrente del hotel un edificio extrañisimo (foto superior). En otra zona, tuberías de agua a la vista en medio de la calle, a cinco metros de altura en vez de ir bajo tierra (¿?).
Por pura casualidad pasamos junto a la embajada de los EE.UU, todas las calles de acceso estaban bloqueadas con cilindros de cemento de un metro de alto por un metro de diametro y había simpática POLIZEI en cada cruce, controlando que nadie desenfundara cámaras entre otras cosas. Una de las casetas estaba junto a un edificio abandonado y semi-derruido, el cementazo bloqueando la calle… una estampa de otro tiempo. Pero no hay foto, claro. El tema putas también es curioso: Abrigadas y muy bien vestidas, parece que estén esperando a alguién conocido, al novio que llega tarde… hasta que no ves unas cuantas seguidas o alguíen te lo explica no es fácil de deducir. No pregunté precios.
Las birras cojonudas y grandecitas, of course, y no muy caras. La comida rica también, y no encontramos ningún bar / restaurante en el que no se pudiera fumar. Los taxis muy caros y con la tarifa retroproyectada en el espejo retrovisor central… impagable el momento en el que (borrachos) tratamos de preguntarle al taxista como funcionaba aquello, señalando el espejito, y el pobre hombre asustado “¿Esto? Pues la tarifa, lo que teneís que pagar”, descojone general… la resaca del día después vino a ser algo así:
Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situó un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.
Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).
Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.
.: Extraido de “Historias de Cronopios y de Famas”, Julio Cortázar, 1962 :.
Este asunto de la latencia vital, eso de tardar demasiado en tomar consciencia de los problemas y navegar durante demasiado tiempo sin darme cuenta de qué era ese algo que jodía mis pequeñas matemáticas, es una de las muchas cosas que siempre me han preocupado y que todavía no me he conseguido explicar.
En cualquier caso no quisiera dar la impresión de que estas preocupaciones sean algo excepcional, los reptiles somos incapaces de llevar nuestros pensamientos demasiado lejos y esto afecta también a este tipo de inquietudes. Me refiero a que nuestras preocupaciones siempre serán menores si las comparamos con las de los mamíferos en general y las de los humanos en particular, para bien o para mal. Digamos que los reptiles nos preocupamos el mínimo necesario para poder cambiar algo en algún momento, aunque sea tarde.
Valga un ejemplo: cuando tomaba el metro para ir a mi último trabajo siempre me montaba en el vagón de cabeza, y para estar lo más cerca posible de la salida al bajarme y ser el primero en llegar a las escaleras elegía la primera puerta. Los vagones de cola y cabeza son casi siempre los que más llenos van y cada día sentía una sincera tristeza a causa de la aglomeración, que habitualmente reciclaba en forma de juramentos. Pues bien, necesité casi cuatro meses en darme cuenta de que no merece la pena sentir ganas de machacar un vagón entero por llegar dos minutos antes a ningún sitio y que la solución era tan fácil como montarse media docena de puertas más allá. Tan fácil como eso. Pues nada, cinco días a la semana durante cuatro meses necesité para caer en la cuenta de que el tumulto era evitable.
A partir de entonces pasé a ocupar la séptima puerta desde la cabeza del tren, siempre la misma, por eso de economizar decisiones. Además el siete es un número con mucho trasfondo y sinónimo de perfección en algunas culturas, y me dije: “Que ostias, no te cuesta nada hacer las cosas bien”; pensé que me ayudaría a integrarme en las culturas mamíferas.
Entre otras cosas son siete las notas entre Si y Do igual que son siete son los días de la semana y siete los colores del arcoiris. A saber: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, índigo y violeta, en este orden de fuera hacia adentro. También hay siete pecados capitales y dicen que el mundo se creó en siete días, aunque este punto es más difícil de comprobar, no es como el arcoiris, que basta con mirarlo durante un rato y saber un poco sobre colores. Rusconi tenía siete vidas, porque era un gato, pero aún así ya no está conmigo porque cuando los gatos mueren por séptima vez palman como todo el mundo.
A los dos días me encontré con que era incapaz de captar diferencia alguna entre los humanos que había cerca de la séptima puerta y los de las demás, a pesar de lo expuesto anteriormente. De vez en cuando subía alguien con un contrabajo que ocupaba lo que dos personas, tres contándolo a él, o señores con traje y una tarjeta en el ojal en la que se leía “Hermanos de Cristo” o chicas vestidas con muchos colores, pero eso pasaba igual en otras puertas. En definitiva, no intuía en ellos pensamientos en torno a ese número – los reptiles podemos hacer este tipo de cosas, siempre que el pensamiento a intuir no sea definitivo en lo que a nuestro devenir se refiere – ni ningún tipo de parentesco mágico, así que después de mascar el asunto durante un rato imaginé que estaba contando puertas en el lugar equivocado.
Curioseando en el muy recomendable blog norecomendable me he encontrado con un revelador documento que al instante he interpretado como un descubrimiento de un valor equivalente al de la Piedra Rosetta a la hora de resolver variados misterios de la modernidad. Que dios me perdone, pero la necesidad de compartirlo ha sido inmediata.
Esta imagen no es otra cosa que la contraportada del primer disco de Alejandro Sanz (1989), firmado bajo el nombre de Alejandro Magno, nombre dinástico y evocador de la magnificiencia de tiempos ya perdidos en la niebla del tiempo. Chaquetilla torera, camiseta acid por dentro, cinturon de cuero y ese gesto tan, tan… una mezcla cuya explosividad solo es comparable a la de los cortes del disco (que el autor ignora en su discografía oficial). El título del Album: ‘Los chulos son pa cuidarlos’, tan insólito como apropiado, Alejandro, Alejandro, ¿apología del proxenetismo? qué decir ahora, qué decir…
Sabes bien que protegerte
tiernamente y con solera
es un arte que llevo en mi sangre
y no, no lo tiene cualquiera.
… Los Chulos son pa cuidarlos, y pa toa la vida entera.
Los Chulos son pa cuidarlos, y ellos cuidarán de ti.
Aquellos que quieran saberlo todo sobre el disco no duden en leer el profundo análisis a cargo de The Foreros, una lectura imprescindible e instructiva a más no poder. También pueden descargar el disco en este enlace (gentileza de norecomendable). Maltraten sus oídos y sobretodo: DIFUNDAN LA PALABRA!!