Archivo del mes junio, 2007

Fernando Elvira

Elvira_pool-10.jpgElvira_pool-11.jpg
Impresionante el trabajo de Fernando Elvira en este skate-pool (o como se diga), todo pintadito a mano. Lo descubrí curioseando en A best truth. Más fotos aquí.

Enviar comentario 29 junio 2007

Trainspotting, el libro y la película

Para los que nacimos en los 80 Trainspotting es una de las películas que marcó nuestra adolescencia. Es visualmente atractiva e impactante (lo que algunos llamaban estética videoclipera), y tieneuna banda sonora cojonuda y un tema atractivo conforme a nuestra rebeldía de entonces. En las pequeñas vacaciones que acabo de tener me he leído el libro de Irvine Welsh (que hace un pequeño papel) en el que se basa la película. Después de acabarlo no he podido resistirme a revisitar la película.

Trainspotting

Obviamente la película carece de la profundidad y extensión del libro. Como es habitual en las adaptaciones del papel al cine se transforman algunas de las historias para que encajen en el relato. Cosas que ocurren a ciertos personajes se les asignan a otros porque simplemente han desaparecido de la historia para simplificarla. El libro aunque también se supone que ocurre linealmente carece de la continuidad de la película. En él se van sucediendo historias con uniones menos fuertes entre ellas y protagonizadas y a veces narradas por distintos personajes.

La película tiende más a la comedia y a cierta fantasía, el libro es más dramático, como decía, se ahonda más en las desgracias de los personajes.
Me parece oportuno darle la oportunidad al libro por lo que comentaba en el párrafo anterior y no pensar que con la película conoces toda la historia. Además merece la pena aunque sólo sea por las historias adicionales que conocerás.

La película fue dirigida por Danny Boyle para mí un buen director que luego hizo, entre otras, la discutida La playa (a mí me gustó), la entretenida 28 días después (no me suele gustar este tipo de terror pero esta estaba bien) y la desconcertante Millones (merece la pena aunque es un poco rara). Tengo pendiente Sunshine que es de ciencia ficción.

4 comentarios 27 junio 2007

La risa de los muertos

Comillas_POR.GIF A través de la pared se oye un estruendo de diálogos, luego un coro de risas. Luego más estruendo. La mayoria de las grabaciones de risas de la televisión se registraron a principios de los cincuenta. Hoy en día la mayoría de la gente a la que se oye reír está muerta.

El señor Streator en Nana, de Chuck Palahniuk.

Enviar comentario 25 junio 2007

Tuneando el callejero

Be-Verdi-Gils
Tanta tienda, tanto restorán… ya no sabemos ni donde estamos.

Visto en la calle Verdi, claro.

3 comentarios 21 junio 2007

“Enrique IV”, Shakespeare

No oséis llamarme loco ahora que os propongo un reto más grande que el último, puesto que si me acompañáis pronto dejaréis de temer por la amenaza de su grandilocuencia y su ingenio os guiará dulce y suavemente. Más allá de lo que los Rumores tratan de convenceros su lectura resulta emocionante, ójala se personificase más a menudo por estos lares, aún recuerdo la última.

Henry IV

Conocí a Hal y Falstaff cuando no llegaba aún a ser un aprendiz, en un documento cuyo valor ni se aproximaba al de este pero de gran significado en mi unión con la literatura. Allí no eran más que dos muñecos de un admirador del maestro, aquí por fin los conozco en persona. Son sin duda más ásperos que aquellos a los que cogí cariño. Hal, el príncipe de Gales, lleva la vida de un perdido pero tiene claro su destino de rey que agarrará con firmeza. Falstaff es un gordo pendenciero, en el pasado compañero de correrías del príncipe, ahora un estorbo.

La objeción que hallo en Shakespeare no se haya en otro lugar sino en mí mismo. Mi conocimiento del inglés no es garante para abordar al genio. No me queda más remedio que disfrutarla en mi lengua materna sabiendo que por el camino han caído de mi bolsa piezas de su talento. Una única queja más, precisamente Enrique IV es el único de sus dramas que está dividido en dos partes y me resta la segunda. Allá oigo los fragores de la batalla y es adonde me dirijo. ¡Esperance!

[Exeunt]

1 comentario 20 junio 2007

Viaje a Cuba (y II)

No tengo muchos ánimos para escribir sobre el olor a diesel de las calles de La Habana, de las aceras destartaladas, ni sobre el acoso de los jineteros que te hacían sentir un dolar con patas o de las historias que inventaban – están fumigando el barrio viejo para luchar contra un mosquito, yo os puedo llevar a otra zona -; ni de los viajes nocturnos brincando de bache en bache (despertando con cuatro dedos de aire entre el culo y el asiento), tampoco del buceo en Blue Canyon rodeados de miles de peces minúsculos y transparentes, de la lluvia durante cuatro días ocho horas al día ni de las abuelas que no lo podían creer, de los platanos enanos al borde de la carretera, de los carteles con mensajes de Ho Chi Ming, de la cara del Che en todas partes, de los Cinco Heroes, de los vasos de agua directos del cubo de la fregona – aprieta bien el culo -, de la ola que nos empapó paseando por el malecon. Tampoco me apetece escibir sobre los edificios en ruinas, apuntalados in extremis, como si la ciudad se hubiera abandonado hace 70 años y un día hubiesen dicho: venga,todos de vuelta otra vez; ni de las personas con las que compartimos techo o nos llevaron de un lugar a otro, o de los trasformadores que estallan en medio de la calle, de aquel día en que comimos langosta al borde del mar, de los músicos maravillosos, de los cienpies pululando por la ducha, de los mojitos y las esquinas hediondas, de las abuelas con puros de un palmo, del hombre que nos dijo: ¿probaron carne de cocodrilo? el cocodrilo te pone la pinga dura, te pone la piiiinga duuura. En fin, de nada de eso. Así que dejo este video del trayecto en taxi hasta el aeopuerto, despedida de La Habana escuchando I just called to say I love you de Steve Wonder en una radio local. (Viaje a Cuba (I), unas fotos).

2 comentarios 18 junio 2007

Shell House, casetas de cartón

Descubro en Blogpocket esta iniciativa en la que una estudiante neoyorquina ha desarrollado un proyecto de casetas de cartón para personas sin hogar. Esta bien ver que hay gente que aprovecha su talento no sólo en su propio beneficio, como hacemos la mayoría, sino en favor de los demás.

Shell House

La casetas son “fáciles” de realizar a partir de una caja de cartón grande siguiendo las instrucciones de la web y está pensado que la gente colabore haciéndolas y donándolas. La pena del asunto está en que tengamos que rompernos la cabeza para sacar ideas como esta cuando se requiere una solución más profunda del problema.

1 comentario 17 junio 2007

Páginas arrancadas del diario de un reptil (23)

Aquella mañana me desperté temprano, apenas amanecía. Me incorporé sobre el banco y estiré los brazos tanto como pude. Luego me levanté y oriné junto a un árbol. El parque se veía precioso, es algo que me ocurre a menudo. ¿El qué? Ver todo más bonito ¿Cuando? en cuanto decido abandonarlo. Bien. Dos sacudidas y a guardar. Las gaviotas ya se agitaban en el aire, batiendo toda su envergadura contra el cielo y pintando la mañana con el ir y venir de sus graznidos, se adivinaba que el día sería soleado. Las calles estaban desiertas. Podría decirse que la ciudad, al igual que los vagabundos a mi alrededor, aún dormitaba.

Aprovechando esta tesitura, por así decirlo, ese nada por aquí nada por allá en cuanto a lo que mi vista alcanzaba, me deje llevar a toda vela, por así decirlo. Me dirigí a los melocotoneros en torno a los que había enterrado a Rusconi, ¿Hacía ya cuanto tiempo? Ni siquiera ahora soy capaz de responder al vuelo. Tal vez haciendo unas sencillas cuentas, pero dudo que sea el momento de hacer algo así. Me senté entre los melocotoneros, palpando la tierra con las manos, delicadamente. Escribí Rusconi sobre la tierra, con un dedo, luego mi nombre, con otro dedo, luego revolví la tierra, borrándolos. Importante el escribir los nombres con dedos distintos, ya tú sabes. Tomé un par de ramas y un puñado de tierra, me desnudé y caminé hacia la fuente. El agua estaba muy fría, lo que me sobresaltó. Por las mañanas ni siquiera el agua caliente me cae bien y la fría demuestra ser peor todavía, siéndome ambas muy desagradables. Comencé por tomar agua con las manos para luego aplicármela, poco a poco, por el cuerpo. El agua comenzó a templarse una vez que el frío de la noche se disipó de las subterráneas tuberías, y con ello me animé hasta el punto de acabar de cuclillas bajo el chorro después de untarme el cuerpo con la tierra que acababa de recoger. Con una mano mantenía pulsada la fuente mientras con la otra tomaba las ligeras ramas del melocotonero como improvisado y fragante rascador.

Una vez terminé recogí mis cosas y me trasladé a un banco al que ya le daba el sol. Antes de sentarme retiré el sobrante de agua con las manos, ris ras, de arriba a abajo y en repetidos gestos. La hora del desayuno. En el parque siempre desayunaba manzanas, de modo que abrí mi macuto y extraje la bolsa en la que las guardaba. Quedaban dos, cogí una y guardé la otra. Un desayuno económico y saludable, además ayudan a mantener la boca limpia. Normalmente no desayunaba nada más a no ser que me levantará con el estomago revuelto, en tal caso tomaba un cortado en un bar a fin de disponer de un baño donde despacharme cómodamente.

En lo que tardé en acabar la manzana los trabajadores más madrugadores comenzaron a desfilar por la calle. Perturbado por algo, el rubor, no lo sé, por lo que sea que era aquello, pensé que debía vestirme. Me resultó doloroso, de algún modo sí, volver a aderezarme con mis ropas pues estaban un poco sucias. El olor a melocotón de mi piel se perdería rápidamente con toda seguridad; al mismo tiempo no me decidía a seguir desnudo durante el resto del día. En definitiva me sentí triste con respecto a la necesidad de vestirme, aunque por el momento sólo tuviera puestos los pantalones. La renuncia siempre es delicada, eso es todo. De esta guisa revolví en mi macuto con la idea de realizar un pequeño inventario, modesto pero necesario, antes de despedirme de aquel lugar con un hasta nunca.

1 comentario 14 junio 2007

DJ Silverio, Yepa Yepa Yepa

DJ Silverio (web), su majestad imperial, el hombre de las cavernas nasales como él mismo se denomina, esta actuación es algo de los más tremendo que he visto últimamente. El mayor homenaje friki que se le haya hecho al sampler, en mi humilde opinión. Música moderna para gente pendeja, eso dice él. (Un gran descubrimiento de Die&Go, Grasias mafren!!)

6 comentarios 13 junio 2007

El hombre que perdió su pene

Comillas_POR.GIF … estaba bastante bien, no lo había mordido ningún perro ni pisado nadie.

El urúlogo que operó a John Bobbitt en el momento en el que el miembro seccionado llegó a la sala de operaciones, tras haberlo recuperado del parque en el que lo arrojó su mujer. Oído en el documental “John Bobbitt: el hombre que perdió su pene”, que vaya tela de título.

2 comentarios 12 junio 2007

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