Archivo del mes febrero, 2007

Nuestras series favoritas saltan el tiburón

“Jump the shark” es una expresión que leí por primera vez en el blog de Pedro Jorge Romero, se refiere a cuando en una serie de televisión ocurre algo tan absurdo que no puede pasar otra cosa que la serie acabe. A veces puede seguir habiendo más capítulos, hay gente muy cabezota, pero la serie ha muerto. Si es que continúas viéndola ya es por costumbre o porque si dejas de verla es como si te hubiesen estafado.

Con dos de mis series favoritas de los últimos tiempos, Prison Break y Lost creo que ha pasado lo mismo. Por no dar demasiados detalles, pues no quiero destripar la serie a nadie, creo que la primera debería haber tenido una única temporada y la segunda se podía haber conformado con dos. A partir de ese momento ambas han sido un salto del tiburón continuo, se puede salvar algún capítulo pero creo que a sus guionistas se les quebró una pata y que deberían ahorrarnos ya el sufrimiento.

3 comentarios 28 febrero 2007

Naturally 7 live in Paris

Música bruta en el metro de París. Se llaman Naturally Seven y son de NY. Podeís escuchar alguna canción en su myspace.

2 comentarios 27 febrero 2007

Páginas arrancadas del diario de un reptil (18)

Ya había repartido publicidad con otra empresa, pero esto era otra cosa. La otra empresa era un cachondeo; aquí el trabajo era realmente duro y a menos que te machacases a diario estabas en la calle, la mayoría de la gente no aguantaba más de tres días. El desfile de compañeros era continuo, diría que cada semana aparecían no menos de cinco chicos nuevos. Lo de los tres días era una medida crucial, el tiempo en que se probaba si se valía para aquello, si se era lo bastante duro para soportarlo y no tan idiota como para liarse con los planos. Cada mañana la furgoneta te dejaba en un lugar desconocido con quince kilos de papel y el plano de la zona que tenías asignada. Para completarlo no bastaba con ser rápido de piernas, era imprescindible diseñar una buena ruta para completar todas las aceras sin caminar dos veces por ninguna de ellas, lo que requería de unos buenos algoritmos para estructurar el camino a seguir. Durante aquel año repartí publicidad por las calles de Alella, Cardedeu, Castellar del Vallés, Calella, Sant Joan Despí, Castelldefels, Centelles, Cerdanyola del Vallés, Cervelló, Corbera, Cornellá, Cubillas, Gavá, Hospitalet, Igualada, Manresa, Martorell, Mataró, Molins de Rey, Mollet del Vallés, Montcada, Montmeló, Montornes del Vallés, Badalona, Badia del Vallés, Barberá del Vallés, La Palma de Cervelló, Pallejá, Parets del Vallés, El Prat, Ripollet, Sant Adriá de Besós, Sant Boi, Sant Cugat, Sant Feliú de Llobregat, Sant Just Desvern, Sant Pere de Ribes, Sant Quirze del Vallés, Sant Vicenç dels Horts, Santa Coloma de Cervelló, Santa Coloma de Gramenet, Sitges, Terrassa, Torelló, Vallirana, Viladecans, Rubí, Sabadell, Vilafranca del Penedès, Vilanova i la Geltrú y El Vendrell, y algún otro que ya no recuerdo.

La velocidad de buzoneo también era vital. Buzoneo: meter el dichoso papel dentro del buzón. Muchas veces repartíamos tres folletos a la vez y la verdad es que meter los tres a la vez era difícil de cojones. El primer día crees que es imposible y te destrozas los dedos con el metal de los buzones, no dejas de levantarte padrastros en toda la mañana. Pero sí que se puede, requiere de un aprendizaje lento hasta desarrollar la técnica precisa, rápida y sin heridas. Dependiendo de la zona que trabajáramos podíamos llegar a repartir hasta ocho mil folletos en cinco horas, y cada segundo ganado en el buzoneo significaba un montón de tiempo a lo largo de la mañana y tal vez la diferencia entre tener o no trabajo al día siguiente: o aprendías rápido o ibas fuera. Tardé en adquirir la dichosa técnica, y durante ese tiempo la mercromina fue cosa de cada día. Otros hacían trampas: tirar folletos en papeleras o marcar calles que no habían trabajado para compensar sus malas maneras, pensando que no habría nadie vigilando su trabajo, ilusos. La empresa funcionaba siguiendo una máxima: éramos todos unos mangantes. Ese mismo día estaban en la calle.

De algún modo representábamos el segundo vértice de un triangulo equilátero perfectamente equilibrado y consistente en la impresión del papel primero, la distribución del papel impreso después y por último papel directo a la basura y fin de la historia. Tres líneas formando tres ángulos de idéntica estupidez. A veces ni siquiera llegábamos a repartir ese papel, descargábamos ocho mil folletos de un camión para inmediatamente cargar una parte en una furgoneta con destino a los hornos. Verdadera cosa de locos. La jefa cobraba por un trabajo en el que no respetaba el volumen de reparto y al mismo tiempo una planta química cercana le daba un dinero por quemar la parte que no repartía. Tal cual. Recibía un dinero por quemarlo, joder. Era increíble la tía. Increíble.

Un día, descargábamos papel de una furgoneta yo y otro chico. Era su segundo día en el trabajo. No recuerdo su nombre: cerca de treinta años, con el pelo cortado a cepillo y gesto de galán de película americana de los cincuenta. Los folletos venían empaquetados con cintas de plástico, como si fueran fardos, cada uno de un palmo de ancho aproximadamente. Dependiendo del grosor y la calidad del papel venían en grupos de entre veinticinco y hasta cincuenta. Era un infierno recoger peso del suelo una y otra vez mientras tratabas de no golpearte con el techo de la furgoneta al levantarte y no cortarte las manos, los dedos o bajo las uñas con el papel. Por más atención que prestaras al coger los paquetes volvías a cortarte si no era al día siguiente, dos días después. Podías dejar de cortarte con los buzones, con el papel siempre repetías. Aquella mañana no me había cortado todavía. Me dolía la espalda y quedaba la mitad de la furgoneta. La jefa se nos acercó acompañada de su hermana, la de las cuentas, y le dijo al chico que se acercara. Nuestro galán americano. Dejó el trabajo por un momento y se asomo sin decir nada. Un poco más, dijo ella, y él se acercó un poco más.

Azules, ¿lo ves? – dijo la jefa dirigiéndose a su hermana – te dije que los tenía azules.

Dieron media vuelta y desaparecieron en el almacén. Recé al Dios de los reptiles para que del cielo cayera un piano, un rayo, un suicida, en fin, algo. Algo que le atinara de pleno en la cabeza, pero no. Al chico lo despidió a los dos días. Y ya.

6 comentarios 26 febrero 2007

Yo soy tu padre


Emoción y desconcierto, corazones de chatarra.

Visto en el flickr de The unnamed

Enviar comentario 23 febrero 2007

Children of men

Children of menIba a decir que Hijos de los hombres (Children of men) nos describe un futuro apocalíptico pero es que se pone uno a ver la tele o a leer el periódico y parece que no hace falta esperar. Tampoco me voy a abandonar al pesimísmo porque la película de la que os hablo nos depara un par de escenas de esas de hacerte sentir esperanzado aunque sólo sea por un momento.

Como decía la película nos habla de un futuro negro en el que el miedo al terrorismo es continuo y la inmigración hacía lugares casi peores que el de origen es masiva. La novedad es que los humanos parece que por fin somos infértiles cuando la persona más joven de la tierra, un chico de 18 años, muere.

La acción se produce en Inglaterra y la mayoría de actores son británicos encabezados por un cínico Clive Owen. Michael Caine compone un buen personaje secundario, otra vez, al igual que Peter Mullan que tiene un pequeñísimo papel. La parte femenina está compuesta por la americana Julianne Moore y por una desconocida Claire-Hope Ashitey.

La película a pesar de lo oscuro de su planteamiento no provoca desasosiego como suele suceder con las distopias sino la justa preocupación. Está dirigida por Alfonso Cuarón que hizo también Grandes Esperanzas y Y tu mamá también también, además de una de esas de Harry Potter, y encima es amiguito, colaborador y compatriota de los triunfadores del momento Guillermo del Toro y Alejandro González Iñárritu. Merece la pena verla.

Enviar comentario 22 febrero 2007

A vueltas con el arte

Siempre me ha llamado la atención la búsqueda de lecturas de los críticos en las obras de arte moderno. Me parecen unos pajilleros. Dalí se burlaba de ese peculiar mundillo: “Esto que he hecho ni sé lo que es, pero está lleno de significado”. Pues eso. Los señores de “El buscador” – programa de Telecinco que he visto dos veces y considero una mierda absoluta – tuvieron una gran idea la semana pasada: Metieron en ARCO un cuadro pintado por niños de preescolar y se dedicaron a recoger las opiniones que despertaba (video). Unos ven en la obra desesperación, angustia y tristeza, otros mucha meditación detrás, hay quien se aventura a decir que el lienzo representa una gran pulsación sexual que habría sido reprimida. Fabuloso. Me puede gustar un cuadro pintado por un niño, porqué no, pero no haré ningún alarde masturbatorio. Ahora un poco de historia, dos obras a las que sí encuentro un significado:

The fountain, Marcel Duchamp. En 1917 presentó en una exposición – él mismo formaba parte del jurado – este urinario de porcelana blanca fabricado en serie firmado con el seudónimo “R. Mutt”, un artista inexistente. Duchamp fué el creador del ready-made, que consistía en la combinación o disposición arbitraria de objetos de uso cotidiano, que podían convertirse en arte por deseo del artista. El ready-made introducía una fuerte crítica a la institucionalidad y el fetichismo de las obras de arte.

“Mierda de artista n0 047″. Piero Manzoni. Mayo de 1961. Lata de metal de 5 cm de alto y un diámetro de 6,5 cm. Su serie de 90 latas de conserva de 90 gramos cada una con excrementos de artistas conservados al natural. Cada lata se vendía al peso según la cotización diaria del oro. La obra pretendía denunciar la valoración de las obras de arte en función del aprecio mercantil de la firma del artista. link

Hago mías las palabras de Chejov: “Las obras de arte se dividen en dos categorias: Las que me gustan y las que no me gustan”. Y ya está, las cosas claras. Lo que no quita para que por momentos sienta ganas de sacudir con el orinal a algunos de los creadores de ARCO 2007.

3 comentarios 21 febrero 2007

Diario, de Chuck Palahniuk

Diario Para ser sincero cuando termino de leer los libros de Chuck Palahniuk no suelo tener claro que es lo que me quería decir. Con Diario la cosa no cambia, aunque como dice el propio autor a través de su protagonista “Si no entiendes algo, puedes hacer que signifique cualquier cosa”.

La mayoría de la gente conoce a Palahniuk, si es que lo conoce, por haber escrito la novela en la que se basaba El club de la lucha, una de mis películas favoritas por otra parte. Pues si el argumento El club de la lucha te parecía raro sólo decirte que es lo más normalito de Palahniuk que se podía coger para hacer una película.

Diario nos cuenta la historia de una camarera frustrada porque una vez quiso ser pintora y cabreada porque su marido está en coma tras un intento de suicidio. El resto del argumento es difícil de explicar en un par de frases y seguramente quedaría absurdo en mis palabras, pero prometo que Palahniuk lo hace atractivo y si no tienes prejuicios merece la pena.

Palahniuk es crudo como el solo, describe la vida como es y luego le añade una pizca de surrealismo. Bueno vale, más que una pizca suele ser un cucharón pero el tio lo hace con gracia. También acostumbra a ser tremendamente concienzudo con el trabajo de documentación, te sorprende párrafos enteros profundizando en las temáticas relacionadas con el relato pero sin ser para nada un plomo.

Quizás no es el libro que más me ha gustado de Palahniuk pero me atrevo a recomendároslo, al igual que Nana, Monstruos invisibles y Error humano que me gustaron aún más. A ver cuando me leo El club de la lucha aunque me da un poco miedo compararlo con la película.

1 comentario 20 febrero 2007

Valorando el arte

Comillas_POR.GIF Las obras de arte se dividen en dos categorías: las que me gustan y las que no me gustan. No conozco ningún otro criterio.

Anton Chejov

Enviar comentario 20 febrero 2007

El cono de las pelotas

Y que nadie vaya a pensar mal. El señor que hay dentro del cono es Greg Kennedy, malabarista que durante años trabajó como ingeniero y cuyo gusto por la geometría y la física le ha llevado a desarrollar originales formas e intrumentos para desarrollar sus habilidades. Lo mejor es que lo veais. Más y más.

Enviar comentario 19 febrero 2007

The prestige

The prestigeLa extraña traducción del título por El truco final – El prestigio da juego para la típica y larga discusión friki. Ya existía otra película llamada Prestigio así que imagino que esa es la razón para que el título no sea El prestigio pero lo han tenido que incluir porque tiene mucho significado en la historia. Prestigio como sinónimo de renombre así como de la ilusión creada por un mago. Renombre como magos es lo que buscan Angier (Hugh Jackman) y Borden (Christian Bale), el primero con obstinación y el segundo con talento pero no menos sacrificio.

Christopher Nolan, que nos maravilló con Memento, cumplió con Insomnia y nos entretuvo con Batman Begins, vuelve con una nueva historia que me pareció fantástica. Una historia de las de antes, muy bien contada, con una sorpresa final que se veía venir aunque creo que esa era la intención del director porque da muchas pistas para que nos demos cuenta.

Los actores están fantásticos, tanto el duo protagonista como un secundario de lujo como Michael Caine. Aparece también David Bowie haciendo un pequeño papel en el que intrepreta a un inquientate Nikola Tesla. Entre las actrices destacaría a una desconocida Rebecca Hall por encima de las más conocidas Scarlett Johansson y Piper Perabo con papeles poco importantes.

Ha sido una de las películas que más me ha gustado en los últimos meses, me gustaría terminar de ver The Illusionist para comparar, que no se que manía tienen de hacer siempre películas de temáticas similares a pares.

Enviar comentario 15 febrero 2007

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